Traduzco a continuación parte de una carta de Dolors Ferrer José, Presidenta de la Federació Asperger de Catalunya,
publicada por el diario La Vanguardia el martes 17 de junio de 2010.
Como madre de un niño afectado por el síndrome de Asperger, estoy totalmente de
acuerdo con el requerimiento que hace el presidente de la Asociación de Familiares
de Autistas, Iván Ruíz, de defender la posibilidad de abordar el autismo desde
sensibilidades diferentes, y poder tener el derecho como padres a decidir el camino
a seguir. Pero para conseguirlo lo primero que ha de haber son profesionales formados en
todos los caminos y, por descontado, el derecho a poder acceder al tratamiento escogido
dentro de la sanidad pública. Los que hemos escogido el camino
de tratamiento cognitivo, nos encontramos con la falta de centros de salud mental
infanto-juveniles y de recursos, ya que el porcentaje de psicoanalistas es muy
superior al de conductivistas y, por tanto, con mucha suerte conseguimos ser
atendidos una vez al trimestre. Y es que un 80% de los padres de niños afectados por el
síndrome de Asperger hemos de recurrir a centros privados porque no tenemos otra alternativa.
Yo también tengo derecho, no tan sólo a poder escoger el tratamiento, sinó
también a ser atendida con la periodicidad y profesionalidad necesarias.